Tu casa es tu nido. Haz-lo tuyo, un hogar





Suculenta sobre mesa

Simplificar es una ventaja

A todos nos gustaría que nuestro nido fuese un entorno agradable, relajante, visualmente atractivo y limpio. Te haces la imagen mental de volver a casa después del trabajo: poder descansar y desconectar, preparar la cena tranquilamente escuchando música u oyendo las noticias, en una cocina con la encimera lista para ser usada. Abres la nevera, escoges los ingredientes que colocas estratégicamente y, mientras te pones manos a la obra, te sirves una copa de lo que te gusta, disfrutando del momento culinario y gastronómico. Simple y sencillo.

Parece idílico. Pero la realidad es que cuando llegas a tu nido, a no ser que tengas contratada ayuda externa, lo encuentras tal cual lo dejaste al salir: ni más ni menos (puede que más, en caso de que tengas adolescentes o perro/gatos o tengas de todo!).

Si tienes ayuda externa, ¡enhorabuena!. Así se crean puestos de trabajo, se genera riqueza que al final nos beneficia a todos: la economía es una rueda que debe girar continuamente.

Si no tienes ayuda externa: ¡bienvenido al club! Estamos también por lo de crear riqueza y puestos de trabajo, pero por ahora solo es eso: buena intención.

Mis padres trabajaban ambos. Lo de compartir las tareas del hogar era una utopía. Y menos aún en nuestra casa y en nuestro caso: salvo mi padre, el resto éramos del género femenino. Así que la responsabilidad de la limpieza del nido familiar la “cedió” mi madre a sus hijas. Nos encargábamos de dichas tareas al volver de clase. Sin embargo, recuerdo como cada fin de semana mi madre seguía limpiando y organizando: vaciaba los armarios o muebles de cocina pero sin ton ni son, un lío tremendo.

Creo que eso me hizo aborrecer las tareas del hogar. No existía un sistema y mi apreciación es que el esfuerzo dedicado no compensaba los resultados, porque indefectiblemente el fin de semana se ponía todo patas arriba, generando frustración además de agotamiento.

Me he dado cuenta de que no soy la única que ha pasado por esto. Muchas personas tienen una relación extraña con las labores de casa y creo que eso se debe a que no lo han sistematizado. Seguro que si se le quita la parte emocional y se analiza como una serie de tareas a realizar de forma rutinaria se conseguiría hacerlo de forma efectiva en menos tiempo. 

Voy a compartir unas pautas para conciliar trabajo y casa. Al fin y al cabo cada uno de nosotros somos los reyes y reinas de nuestras vidas, por lo que debemos cuidar de nuestro castillo. Mi casa es mi refugio. Me encanta estar en mi nido y disfrutarlo. Y espero ayudaros a que disfrutéis del vuestro. Así que manos a la obra.

Lo primero: Orden en la sala!

Sin orden no hay paraíso. Una habitación desordenada, por muy limpia que esté, no lo aparenta. El desorden provoca estrés y perdida de tiempo. Y queremos tener tiempo para hacer cosas que sí nos gustan. 

Si has llegado tal situación de caos que te hace pensar que necesitas mucho tiempo para organizar todo ese lío, es el momento de adoptar medidas drásticas. Te propongo que pongas en la habitación el rollo de bolsas de basura o una buena cantidad de bolsas de plástico amplias. El número de bolsas necesarias será directamente proporcional al lío que haya. Y ahora necesitas 15 minutos. Sí, sólo 15, pero al 100% de eficiencia. 

1.- Haz la cama

Quita todo lo que pueda haber sobre la cama y hazla. ¿Dónde pones lo que quites? Sobre una mesa, una silla o en el suelo, da igual. Pero antes que nada, haz la cama.

2.- Ordenar en orden

Vives en el caos y posiblemente no llegues a entender por qué. Porque no tienes un sistema. Pero ahora no podemos encargarnos de eso, ahora hay que ordenar.

  • Ponte en la puerta y comienza por la izquierda: ve de izquierda a derecha poniendo las cosas en su sitio: si tienes muchos papeles ponlos en un montón juntos, los libros a la estantería, las libretas con la montaña de papeles, los lápices en el lapicero o en un cajón.
  • Las cosas que no sirvan mételas en una bolsa para tirar. Las que no tengan un sitio a otra bolsa para poder colocarlo en otro momento.
  • En cuanto a la ropa que es para guardar, ponla sobre la cama. Si es para lavar puedes ponerlas dentro de otra bolsa. Haz lo mismo con los zapatos, juguetes y demás: lo que tenga sitio se guarda, la basura se pone en una bolsa y lo que no tenga sitio o sea de otra habitación, en otra bolsa.
  • Cuando hayas dado la vuelta a la habitación, sólo debe quedarte la ropa de guardar sobre la cama. Dobla o cuelga las prendas y colócalas en su sitio. Ahora mira a tu alrededor. ¿Se ve ordenado? No tiene que haber nada fuera de su lugar.
  • Así que vamos a quitar las bolsas: la basura para tirar, si es papel ya sabes, a reciclar al contenedor azul. La bolsa con la ropa de lavar, al lavadero o cesto de la ropa sucia. Aprovecha el momento que estás allí y pon una lavadora. Y nos queda las bolsas de los “desubicados”, sea lo que sea… Si pertenecen a tu habitación, mientras les haces un hueco, métela en un armario, en el altillo, en un contenedor bajo la cama. Lo importante hoy es dejar la habitación lista. Ya te encargarás de eso mañana, en otros 15 minutos. ¿Verdad? 

3.- Sólo 5 minutos más

Escoba o aspiradora en mano, pásala por el suelo. Toma un paño (los de microfibra retienen muy bien el polvo) y humedécelo con agua y  un poquito de limpiador (el que tengas) y pásalo sobre las superficie de los muebles, puertas y puertas de armario. Hacer esto rápido no te debe llevar mucho tiempo. Si ya que estás puedes fregar el suelo, habrás completado la tarea. 

Si lo haces de esta forma, no te va a llevar más tiempo. Haz la prueba, pon el cronómetro del móvil. Antes de empezar ten lo que vayas a necesitar a mano,  ya sabes que dar vueltas es una perdida de tiempo. 

Puedes utilizar este sistema con las demás habitaciones de casa. No es una organización “a fondo”, pero es un punto de partida para salir del círculo vicioso del desorden: no ordeno porque no tengo tiempo y la bola de nieve se va haciendo cada vez más grande. ¿Que tienes bolsas en los armarios o bajo la cama? Sí, pero “aparentemente” reina el orden a tu alrededor y podrás ocuparte de ellas de quince en quince minutos. 

¿Cómo llevas lo del orden? ¿Vives sólo y no te organizas? ¿Lo del “piso de estudiantes” es un mito? ¿Concilias el trabajo y la casa? Cuéntanos tus experiencias y si este método te ha servido de algo.

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