La vida te da limones y no quieres limonada





lemons-1209309_1920Ya conoces el dicho: “cuando la vida te da limones, haz limonada”. Pero, ¿qué pasa cuando no te gusta la limonada? O simplemente, no quieres hacerla, ni tienes tiempo… ni ganas. 

Todos hemos vivido situaciones difíciles. Unas veces podíamos influir en ellas. En otras ocasiones hemos luchado para  salir a flote a duras penas. Creemos que los acontecimientos van a superarnos y que no saldremos de ahí. Y en cierta forma es verdad ya que, cuando logramos salir, no somos las mismas personas, algo ha cambiado en nuestro interior: hemos sufrido, hemos llorado, hemos pasado noches en blanco, le hemos dado mil vueltas a la cabeza, hemos pensado: ¿qué habría pasado si hubiese dicho esto, o lo otro? Hemos buscado culpables, nos hemos sentido culpables. O quizás nos hemos sentido las víctimas. Resumiendo: más limones de los que se podían tolerar.

No te centres en lo negativo, busca cada día las pequeñas cosas que te gustan.

No te centres en lo negativo, busca cada día las pequeñas cosas que te gustan.

 

 

No creo que la vida nos de lo que merecemos. Pero, ya que estamos, sería absurdo no aprender algo. Acepto que la vida me de limones. Pero tengo que decir NO cuando no los quiero tomar. Y eso también es un aprendizaje. En otras ocasiones parece que sólo hay limones a nuestro alrededor pero es una ilusión: hay melocotones, naranjas, uvas… ahí están esperando que alargues el brazo para alcanzarlos.

 

 

 ¿Una sonrisa? La vida te saca fotos

Cuando no puedas más con las eventualidades que se te presentan, sonríe. Aunque te parezca absurdo e imposible, hazlo. Gritar, ofuscarte y enfadarte te va a requerir de energía que necesitarás emplear de otro modo más productivo. En ocasiones serán situaciones muy duras, unas veces ante extraños, otras ante conocidos, familiares, compañeros de trabajo. Sonríe aunque sea para ti, porque tienes que tener la certeza de que todo va a mejorar. Y va a mejorar porque tú eres parte activa. Eso significa que tienes mucho que observar, pensar y, después, adoptar las decisiones adecuadas.

Sobre todo observa tu alrededor, muchas veces nuestra visión está limitada. Deberíamos enfocar nuestra atención a lo que queremos y no a lo que no deseamos. Ese es el mensaje que te quiero transmitir. En ocasiones ponemos un NO cuando deberíamos decir: SÍ, PERO DE ESTA FORMA. Es como decir “vamos al mismo destino, pero me resulta más cómodo ir por este otro camino”.

Céntrate en tus objetivos de forma positiva

Independientemente de las circunstancias en las que te encuentres, si tienes claro cuál es tu objetivo, se trata de buscar los caminos que te conduzcan hacia él. Y las emociones negativas no deben desviarte de tu objetivo. Es más, las emociones negativas son un obstáculo más para alcanzarlo.

Si te molesta la mezquindad, no seas mezquino. Si te incomoda el egoísmo, no pagues con la misma moneda. Actuando así, pondremos más de lo mismo en este mundo y no queremos más de eso. Pero eso no significa que agachemos la cabeza y aceptemos. Ya lo he expresado al comienzo del post: no quiero hacer limonada.

Se trata de decir, de expresar sin variar nuestro estado de ánimo: yo no soy esta situación y no la acepto como algo “mío”. No debe influir en mí forma de ser o comportarme. Al contrario, intentaremos influir en esa situación en la medida de lo posible. Hemos de evitar fijarnos en lo que nos molesta y centrarnos en las posibilidades de mejora. A partir de ahí podemos abrirnos a un nuevo futuro con infinidad de caminos y nuevos objetivos por descubrir.

Así que la próxima vez que la vida te de limones recuerda: toma los que puedas y quieras. Y mira alrededor y busca los mangos, los melocotones, las manzanas o cualquier otra que quieras o necesites. Y si no ves lo que quieres, simplemente sonríe y di  “No, gracias”.

Comments

comments

¿Ya te ibas sin suscribirte?

¿Ya te ibas sin suscribirte?

Únete a La Rana y el Trébol

.

Gracias por suscribirte a La Rana y el Trébol. En brevee te llegará un correo de confirmación. 

Deja un comentario